Entrenamiento en rodillo: No te saltes ni un entrenamiento
El ciclismo es apasionante. Nos lleva a recorrer carreteras y senderos de toda condición, pero a veces, el clima o la falta de tiempo nos ponen difícil salir a entrenar fuera. Aquí es donde entra en escena un gran aliado de los ciclistas: el rodillo. Vamos a ver cómo usarlo con unos consejos bien prácticos y así no nos salteremos ni un entreno.
Prepara el espacio adecuado.
Para que entrenar en el rodillo sea viable es conveniente tener en casa el espacio adecuado y fácilmente accesible. Lo ideal es una habitación bien ventilada con suficiente espacio, donde puedas montar con comodidad. Asegúrate de que está bien instalado y de que la bicicleta esté bien ajustada. Un rodillo estable y nivelado evitará problemas.
Consigue un ventilador.
Vas a sudar mucho así que pon un ventilador apuntando a tus piernas. No lo dirijas a tu pecho o cabeza. Si abres una ventana para que entre aire fresco, ten cuidado y evita las corrientes directas.
Pon una toalla debajo de la bici para que el sudor no empape el suelo. Y haz lo mismo con las partes de tu bici donde caiga el sudor, protégelas con una toalla para que el sudor no corroa algún tornillo, cable…
Hidrátate y come lo necesario durante el entrenamiento.
Ten una botella de agua a mano y consume alimentos adecuados antes y después de la sesión para garantizar una recuperación óptima. La pauta general es ingerir un mínimo de 500 mg de sodio por cada litro de agua/líquido que bebas mientras haces ejercicio.
Atención al tipo de rodillo.
Si usas un rodillo de fluido deberás utilizar un neumático especial, que ofrecerá un mejor agarre y reducirá el ruido durante las sesiones.
El propio entrenamiento.
- Haz el mismo entreno que te tocaba, no hagas menos tiempo. Se puede hacer un entreno largo; será duro, pero será un gran entreno. Reduce unos 15-20 vatios respecto a los que haces en la calle. Por diversos motivos, en el rodillo cuesta un poco más mover los vatios, así que haz este ajuste y realiza el entrenamiento que tocaba ese día.
- Puedes hacer unos descansos de 1 o 2 minutos cada 45 minutos. Baja de la bici, camina un poco y vuelve a subir.
- El entrenamiento en rodillo puede volverse monótono, sobre todo si toca una sesión larga. Utiliza la música, películas, aplicaciones interactivas de ciclismo virtual o comparte sesiones con amigos en línea para mantener tu motivación y enfoque durante las sesiones.
El entrenamiento en rodillo se ha convertido en una herramienta imprescindible para todos los ciclistas, no importa el nivel. Pero hay que hacerlo bien. Por eso, sea cual sea el motivo que te lleva a no salir a la calle (no dejar de entrenar por el mal tiempo, mejorar tu resistencia o potencia, o simplemente tener una buena sesión de entrenamiento en casa), sigue estos consejos prácticos .
La clave para triunfar es perseverar.
Complementa tu entrenamiento en rodillo y así no tendrás excusa.
Escrito por Mario Repes.
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